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miércoles, 19 de junio de 2024

El árbitro de ajedrez

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Siempre fui crítico con los corporativismos, creo que muchas veces no aportan y solo pretenden justificar las acciones o conveniencia de un determinado grupo por parte de las personas involucradas en el mismo.

Por tanto, siendo yo árbitro de ajedrez, intentaré ser objetivo y no caer en el corporativismo de alegar a favor de los árbitros porque me toca de cerca.

Pero, teniendo presente lo previamente expresado, igual deseo escribir unas líneas poniendo de manifiesto la relevancia (muchas veces menospreciada) del árbitro de ajedrez.

Sé que muchos jugadores valoran el rol del árbitro, pero también he visto que muchos nos ven como un mal necesario, e incluso he notado que hay algunos que nos ven como unos personajes molestos que deambulan por los torneos de ajedrez.

Es cierto que en la inmensa mayoría de los casos los jugadores juegan solos, se entienden entre ellos y el árbitro aparentemente no sería necesario porque no tiene nada que hacer. Y digo aparentemente, porque a pesar de que los jugadores no necesiten al árbitro para dirimir su partida, el árbitro realiza una tarea silenciosa que redunda en que todo fluya con normalidad. Algunos ejemplos: el árbitro realiza muchas tareas administrativas que son necesarias para gestionar el torneo, como ser registrar jugadores, realizar los emparejamientos, dirimir los sistemas de desempate, realizar los informes necesarios para que las partidas se computen para el elo, supervisar el material y la sala de juego, asegurar que se cumplan las leyes del ajedrez, velar por que las condiciones sean las mejores posibles para el desarrollo de la competencia y dar garantía a los participantes de que si sugiera algún problema hay alguien con la idoneidad necesaria para resolver la situación.

Para ejemplificar lo manifestado al final del párrafo anterior, en el sentido de que si surge algún problema es importante que haya un árbitro, mencionaré dos situaciones que sucedieron en competencias de ajedrez rápido y blitz, ambas válidas para el ranking internacional, en las cuales quien escribe fue el árbitro principal.

Caso 1: Un jugador juega sin rey.

Sucedió en una partida de ajedrez rápido sin supervisión adecuada.

Me acerco a una mesa, en la cual a ambos jugadores les quedaba poco tiempo, había pocas piezas en el tablero y ambos movían muy rápido. El jugador de negras llevaba la iniciativa atacando y el blanco escapaba con su rey. Hasta ahí algo totalmente típico de un final de partida, pero al observar la posición, veo que en el tablero no hay rey negro. Desde que empecé a mirar y hasta que me doy cuenta que falta un rey, ambos jugadores realizaron varios movimientos. Entonces detengo el reloj y les pregunto cómo es que el jugador de negras está jugando sin rey. Ambos se sorprenden evidenciando que no se habían dado cuenta de la falta del rey negro. Según lo que manifestaron los jugadores, en un momento previo se produjo una irregularidad y ellos recompusieron la posición si llamar al árbitro. Se puede deducir que en ese momento dejaron el rey negro fuera del tablero sin que aparentemente ninguno de ellos se diera cuenta. Les dije que la partida no podía continuar debido a la posición antirreglamentaria y que el resultado era tablas. El jugador de negras, que se sentía ganador del final, se manifestó enojado por mi decisión, pero no se podía permitir que la partida continuara con semejante irregularidad. Nótese que al jugar sin rey, el jugador de negras no podría recibir jaque mate nunca, lo cual constituía una anomalía que impedía permitir que la partida continuara.

Caso 2: Ambos jugadores alegan que es su turno de juego.

Esto sucedió en una partida de blitz sin supervisión adecuada.

En un final de partida, ambos jugadores con poco tiempo en el reloj, uno de ellos detiene el reloj y me llama efectuando un reclamo. Al jugador le asistía razón sobre el reclamo, resuelvo esa situación, les indico a ambos que la partida va a continuar y les pregunto a quien le toca mover. Para mi sorpresa, el jugador de blancas dice que es el turno de las blancas, pero el jugador de negras dice que es el turno de las negras. Estuve un par de minutos charlando con ellos tratando de resolver la situación, les pregunté cuales habían sido los últimos movimientos para ver si era posible deducir cual tenía razón, pero uno decía una cosa y el otro decía otra. Había cerca un par de espectadores (jugadores que habían finalizado sus partidas) y les pregunté si alguno había visto quien había realizado el último movimiento, pero no lo sabían. Seguí hablando con los jugadores involucrados en la partida, uno de ellos manifestó que le gustaría comenzar la partida nuevamente, mientras que el otro quería seguir como estaban pero diciendo que le tocaba jugar a él. Les manifesté que la opción de empezar nuevamente la partida estaba descartada, que si se ponían de acuerdo sobre quien tenía el turno de juego la partida continuaba, pero si no se ponían de acuerdo la partida no podía continuar y yo determinaría el resultado. No se pusieron de acuerdo y ante la imposibilidad de saber quien tenía razón, determiné que el resultado era tablas.

Otros casos.

Los dos casos que acabo de narrar son muy atípicos, pero los mencioné porque si bien no suceden todos los días, cada tanto los árbitros nos encontramos con situaciones inesperadas que deben ser resueltas.

Pero sin llegar a casos tan extremos, son frecuentes las situaciones de jugadas ilegales, irregularidades, reclamos de triple repetición, etc., en las cuales es importante que haya una persona idónea en el manejo de las leyes del ajedrez para resolver la situación, y esa persona es el árbitro.

FA Alfonso Figueroa

La fotografía fue tomada de internet, créditos a quien corresponda.

viernes, 17 de marzo de 2017

Un poco de historia: El día que los campeones mundiales de ajedrez absoluto y femenino jugaron una partida en Uruguay

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Vera Menchik y Alexander Alekhine - Londres - 1932
Alexander Alekhine, uno de los clásicos del ajedrez de todos los tiempos, no necesita presentación, nacido en Rusia y nacionalizado francés, obtuvo el título de Campeón Mundial de Ajedrez al vencer a Capablanca en Buenos Aires en el año 1927. En 1935 perdió el título al ser derrotado por el holandés Max Euwe, pero en 1937 venció a Euwe recuperando el título de Campeón Mundial, el cual mantuvo hasta su fallecimiento en el año 1946.

Vera Menchik, de origen ruso y nacionalizada inglesa, fue la pionera del ajedrez femenino. En una época donde el ajedrez de competición era una disciplina exclusivamente masculina, Menchik logró abrirse camino y dejar su nombre escrito en la historia.
Al principio no le fue fácil, ya que los ajedrecistas de élite de la época no la tomaban en serio.
En 1929, en ocasión de disputarse un torneo internacional en Karlsbad, el maestro Albert Becker bromeaba diciendo que se había creado el primer club sin miembros de la historia, era el club de hombres que fuesen derrotados por Vera Menchik. Ironías del destino, el día 2 de agosto de ese año al jugarse la ronda 3 del torneo, Menchik venció a Becker (ver partida aquí), convirtiéndolo así en miembro fundador del Club que él había ideado. Con el correr de los años, el Club de Vera Menchik fue sumando muchos miembros, algunos de los más prestigiosos fueron Jacques Mieses, Frederick Yates, Friedrich Sämisch, Max Euwe, Edgar Colle y Samuel Reshevsky.
Fue Campeona Mundial de Ajedrez Femenino, desde el año 1927 hasta su fallecimiento en el año 1944.

Alekhine y Menchik son dos de los protagonistas de esta historia, pero no son los únicos. 

domingo, 14 de septiembre de 2014

La inmortal uruguaya !

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Roux Cabral
Luis L. Roux Cabral
Desde que en los años 1851 en Londres y 1852 en Berlín, Adolf Anderssen jugara sus famosas partidas conocidas como "La Inmortal" y "La Siempreviva", muchas partidas de ajedrez han merecido el calificativo de "partida inmortal", debido a que los ajedrecistas que  las ganaron lo hicieron mediante un gran despliegue táctico ejecutado con suma precisión, llegando a la victoria en base a fuertes ataques embellecidos por impresionantes sacrificios de material.

Tenemos así "La inmortal de Morphy", "La inmortal de Zukertort", "La inmortal de Steinitz", "La inmortal de Rubinstein", "La inmortal polaca", "La inmortal de Kasparov", etc..

¿Y en Uruguay, tenemos alguna partida inmortal? 

martes, 28 de mayo de 2013

Ajedrez - Jorge Luis Borges

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Jorge Luis Borges escribió un hermoso poema dedicado al ajedrez, conformado por dos sonetos que trazan un paralelismo entre el ajedrez y la vida.
 En el primer terceto del segundo soneto, se refiere al poeta y matemático persa Omar Jayam.
Ambos sonetos son impresionantes y  la pregunta filosófico-teológica del terceto final es sencillamente sublime.